
Palabras centrales de Ana María Mari Machado, miembro del Comité Central del Partido y vicepresidenta de la Asamblea Nacional del Poder Popular y del Consejo de Estado, en el Acto de Entrega de las Planillas que contienen las Rúbricas del movimiento «Mi Firma por la Patria». Memorial José Martí, La Habana, 19 de mayo de 2026. «Año del Centenario del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz».
Versiones taquigráficas-Oficinas Auxiliares de la Asamblea Nacional del Poder Popular.
Querido Miguel Díaz-Canel Bermúdez, Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República;
Integrantes de la presidencia de este emotivo acto;
Representantes de la Sociedad Civil cubana;
Compañeras y compañeros:
Hace 131 años, en un paraje de Dos Ríos, en el indómito Oriente cubano, caía en combate, con el sol en la frente y la patria en el corazón, el más universal de los cubanos: José Martí. No murió vencido, sino naciendo a la inmortalidad. Su sangre fecundó la tierra rebelde de Cuba y sembró la semilla de la independencia, la justicia y la dignidad plena del hombre.
Hoy, desde este Memorial, corazón espiritual de la Plaza de la Revolución, donde tantas veces el pueblo de Cuba se ha reunido para reafirmar su vocación de Patria o Muerte, evoco aquella frase que nos legó Martí: «Yo quiero que la ley primera de nuestra República sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre». Esa sentencia no es un pensamiento más del Apóstol de la Independencia, es el preámbulo de nuestra Constitución, es el alma misma del proyecto socialista cubano, es el mandato ético que nos guía desde 1959 hasta el presente. Porque para los cubanos, la dignidad no es un concepto abstracto: es el derecho a la independencia, a la soberanía, a la justicia social, a la educación gratuita, a la salud universal, a la cultura para todos, al trabajo digno, a la participación real.

¿Y qué ha sido la Revolución Cubana, sino la conquista práctica, día tras día, de esa dignidad plena? Aquellos que desde el Norte intentan sojuzgarnos con el cinismo del bloqueo, con las listas arbitrarias, con las falsas democracias y los trueques de conciencias, no entienden que un pueblo que ha puesto su firma al lado de Martí no se doblega ni se vende.
Precisamente, hace apenas unos días, el pueblo de Cuba nos volvió a dar una lección de patriotismo. Más de seis millones de cubanos –desde el joven que estudia en la universidad hasta el campesino en la montaña, desde el obrero en la fábrica hasta el intelectual, desde el trabajador por cuenta propia hasta el combatiente jubilado, religiosos de todas las confesiones, deportistas, artistas, obreros, profesionales por cuenta propia– participamos en el proceso movilizativo y popular «Mi Firma por la Patria». ¡Seis millones 230 mil 973 personas! ¿Qué amenaza puede doblegar a un pueblo que responde masivamente en defensa de la paz, contra una intervención militar?
¿Y qué hicimos esos millones? Pusimos la rúbrica, nombre, apellido, huellas de dignidad en cada pliego. Firmamos por la Patria. Firmamos por la independencia. Firmamos contra el bloqueo genocida y el cerco energético. Firmamos por el derecho a vivir sin amenazas. Firmamos por el derecho a ser cubanos libres. Esas firmas son la conciencia colectiva de una nación que dice «no a la injerencia», «no al colonialismo encubierto y a la anexión», «no a las listas de exclusión», «no a la pretensión de gobernarnos desde el extranjero».
La totalidad de las firmas de la sociedad civil cubana –de nuestros vecinos, de nuestras madres, de nuestros jóvenes, de nuestros abuelos– han sido entregadas hoy en este Memorial en un día sagrado para la Patria al compañero Miguel Díaz-Canel Bermúdez, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República, como un mandato claro de la sociedad civil cubana.
No se trata de firmas recogidas por el Partido o el Gobierno. Se trata de firmas impulsadas por el pueblo mismo, por sus organizaciones de base, por sus comunidades. Son la sociedad civil cubana –esa que tanto malinterpretan en el Norte– expresándose sin intermediarios: «Aquí no hay disidencia que valga contra la Patria. Aquí no hay amenaza que nos divida. Aquí el bloqueo no nos vence, nos hace más fuertes».
Las amenazas crecen: lo sabemos. El imperio recrudece el bloqueo, impone nuevas medidas coercitivas, dicta órdenes ejecutivas, intenta asfixiar nuestra economía y quebrar nuestra voluntad. Pero cada nueva agresión encuentra a un pueblo más firme, un pueblo que proclama que «Cuba quiere paz»; pero no una paz sin independencia.
El 1ro. de mayo, en acto masivo y popular, en la Tribuna Antiimperialista, que también lleva el nombre del más universal de los cubanos, simbólicamente junto a nuestro Primer Secretario; el General de Ejército Raúl Castro Ruz recibió la prueba documental de la voluntad de esos más de 6 millones de cubanos.
La entrega, que se completa hoy con la recepción de las planillas llegadas desde todos los territorios del país, no es un acto burocrático: es un acto de soberanía. Es el pueblo diciéndole al gobierno de los Estados Unidos: no nos intimidan; no nos compran; no nos dividen; no nos humillan. Porque nuestra ley primera es «la dignidad plena del hombre», y ese culto se practica en la resistencia creadora, en la solidaridad, en la defensa de la patria con las ideas y con las armas, si fuera necesario.
Así que hoy, en este aniversario 131 de su caída en combate, no venimos a llorar a Martí. Venimos a honrarlo con hechos. Venimos a decirle: “«Apóstol, tu pueblo sigue en pie. Tu ley primera es hoy nuestra Constitución. Tu ejemplo es hoy nuestra bandera. Y las firmas de más de seis millones de cubanos son el mejor homenaje que podíamos ofrecerte».
Compañeras y compañeros:
La dignidad no se implora, se ejerce. No se mendiga, se defiende. No se negocia, se vive. Por eso, con este acto, que refrenda la voluntad popular de nuestro pueblo; ratificamos el compromiso con esa ley primera. Porque mientras haya un cubano digno, habrá Patria. Y mientras haya Patria, habrá Revolución, y habrá Socialismo.
¡Viva José Martí!
¡Viva la Revolución Cubana!
¡Vivan Raúl y Díaz-Canel!
¡Patria o Muerte, Venceremos!
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