
«La agresión contra Cuba no está por materializarse. No es el peligro de un futuro posible, sino un acto que está ya en plena ejecución», advirtió Josefina Vidal Ferreiro, viceministra de Relaciones Exteriores, durante la Audiencia Pública Parlamentaria «Cuba Quiere Paz» celebrada en el Capitolio, con la presencia de Esteban Lazo Hernández, miembro del Buró Político del Comité Central del Partido y presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular y del Consejo de Estado.
En la sede del legislativo cubano, donde diputados y diputadas defendieron la dignidad y la soberanía de la nación en un espacio de debate y reafirmación patriótica, la viceministra subrayó que la agresión «ha estado durante muchos años, de un modo u otro. Su componente fundamental es la agresión económica, con el sistema coercitivo más abarcador y prolongado que haya conocido la humanidad, y que se ha aplicado por el gobierno de Estados Unidos contra varias generaciones de cubanas y cubanos». Y precisó que «esta agresión ha escalado exponencialmente durante el presente año y continúa intensificándose».
«La guerra económica impuesta desde hace más de seis décadas se ha endurecido de manera sin precedentes en los últimos meses, con la adopción de medidas cada vez más agresivas y despiadadas», denunció Vidal Ferreiro, quien agregó que «permanece intacto el brutal cerco energético que se extiende ya por más de cinco meses, con consecuencias devastadoras para el funcionamiento del país y la vida de nuestro pueblo».

Sobre las nuevas medidas de coerción, señaló: «Se anuncian más represalias, ahora con la imposición de las llamadas sanciones secundarias contra personas y entidades extranjeras que hayan tenido o realicen actualmente operaciones con Cuba, sin que estas reciban el necesario respaldo o la protección de sus respectivos gobiernos ante tamaña expresión de extraterritorialidad. Estas nuevas e ilegales medidas de coerción tienen como propósito estrangular la economía cubana y desconectarla totalmente de fuentes externas de financiamiento, de inversión extranjera y de suministros de bienes básicos y esenciales de subsistencia».
La Viceministra detalló el costo inmenso y transversal de esta agresión: «Se manifiesta en daños a la generación eléctrica, el transporte público, los servicios hospitalarios, la industria, la producción de alimentos, el traslado y distribución de abastecimientos para el consumo de la población, el abasto de agua potable, los servicios comunales, es decir, prácticamente todas las esferas de la vida del país».
Advirtió: «Se trata de un plan agresivo, fríamente calculado, contra un país de escasos recursos naturales y sometido durante casi 70 años a un bloqueo económico que limita el acceso a ingresos en divisas, financiamiento externo, mercados y tecnología. Es un plan para forzar una crisis humanitaria inducida».
Asimismo, alertó sobre la fabricación de pretextos: «Por otro lado, se fabrican constantemente nuevos pretextos contra Cuba, diseñados para justificar el castigo colectivo al que se está sometiendo al pueblo cubano, y también una acción armada e irresponsable contra el país». Puso como ejemplo «la burda y fraudulenta imputación contra el líder de la Revolución Raúl Castro, que carece de asidero legal o moral alguno y se sustenta sospechosa y oportunistamente en un hecho de hace 30 años, ocurrido por responsabilidad absoluta del gobierno de EE. UU.».
«Cuba no amenaza ni plantea amenaza alguna para EE.UU., su seguridad nacional, su sistema de gobierno o su modo de vida», afirmó rotunda, y sentenció: «No existen bases foráneas en Cuba, ni fuerzas extranjeras actuando contra EE.UU. desde nuestro territorio».

Sobre el peligro de una escalada militar, la viceministra expresó: «Cada día crece el peligro de una agresión militar contra Cuba. No hay excusa alguna que pueda justificar una agresión militar contra nuestro país, que definitivamente provocaría destrucción y la muerte de cubanos y estadounidenses. Cuba no quiere un conflicto. Somos y hemos sido siempre un país de paz».
En ese sentido, citó al Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez: «Nosotros somos un país de paz. Nosotros no promovemos la guerra, no nos gusta la guerra, propiciamos la solidaridad, la cooperación entre los pueblos, pero estamos dispuestos a defender esa paz que queremos».
En este sentido, dejó clara la posición cubana: «Queremos la paz, pero no una paz sin soberanía, sin independencia, en la que los cubanos no sean dueños de la riqueza nacional, en la que el país quede sometido al tutelaje del gobierno de los EE.UU. y la economía vuelva a una relación de dependencia de la economía estadounidense. Esa paz no la aceptamos».
En el cierre, ratificó la disposición al diálogo sin condiciones que vulneren la independencia nacional, y agradeció las muestras de solidaridad internacional: «Sabemos que Cuba no está sola en esta batalla. Somos testigos de las innumerables expresiones de solidaridad y apoyo, a las que reiteramos la más profunda gratitud del pueblo cubano».
NECESITAMOS QUE NOS DEJEN VIVIR
«Nosotros, los jóvenes diputados cubanos, no pedimos clemencia. Cuba no ha dañado ni una sola vez a Estados Unidos ni le presentamos amenaza alguna. El gobierno de Estados Unidos no tiene nada que perdonarnos. Nuestra única apuesta, nuestro único reclamo es que se nos respete el derecho de todo un pueblo a su determinación y soberanía», afirmó el diputado Danhiz Díaz Pereira, vicepresidente de la Comisión de Atención a la Juventud, la Niñez y la Igualdad de los Derechos de la Mujer, durante la Audiencia Pública Parlamentaria «Cuba Quiere Paz».

En su condición de diputado de 30 años de edad de la Asamblea Nacional del Poder Popular, se dirigió a los congresistas de Estados Unidos y al pueblo norteamericano en nombre de las diputadas y los diputados jóvenes que integran el Parlamento en su X Legislatura.
«Hablo en nombre de toda una generación nacida bajo el peso de un bloqueo cruel e ilegal. Una generación que ha conocido la adversidad no por elección, sino impuesta desde afuera», subrayó.
«Nuestra presencia en el Parlamento cubano no es un mero dato estadístico, sino la expresión de una Cuba joven, viva y profundamente comprometida con su pueblo, con su país y con la paz».
El joven legislador destacó que han sido formados «en las aulas cubanas que a pesar de la política de la codicia nos ha forjado como profesionales y como seres humanos libres, dignos y solidarios».
Advirtió que esta «no es una carta más en el marco del protocolo diplomático. Es el sentir de una generación que ha visto cómo en los últimos meses la amenaza de una agresión militar por parte de su gobierno contra nuestro pueblo se ha vuelto una posibilidad tangible».
«Nosotros, que aspiramos a construir nuestro futuro en paz, vemos cómo se nos señala, sin fundamento ni razón alguna, como una amenaza extraordinaria e inusual. Cuando la única amenaza que hemos conocido en casi siete décadas ha sido la que se promueve desde el propio gobierno estadounidense. No somos una amenaza. Cuba es una nación pacífica que no representa ningún peligro para la seguridad de Estados Unidos, ni militar ni de ningún otro tipo», sentenció.
Denunció que las consecuencias del bloqueo recrudecido «son reales» e incluyen «un cerco energético que paraliza la vida de los cubanos y cubanas en todos los ámbitos». Explicó que «el resultado concreto son apagones que paralizan el país, hospitales que tienen serias dificultades para mantener sus generadores funcionando, fábricas que detienen su producción y una vida cotidiana convertida en un permanente acto de resistencia».
«El impacto en la salud es particularmente doloroso. Instituciones estadounidenses han confirmado lo que hemos denunciado durante años: el endurecimiento de las sanciones es la causa principal del aumento de muertes entre nuestros niños y niñas más enfermos. No necesitamos que nadie nos explique el costo de sus políticas. Lo sufrimos en nuestras propias vidas cotidianas», enfatizó.
Díaz Pereira exigió justicia y el fin del bloqueo, al que calificó como «una política genocida que viola el derecho internacional y los derechos humanos de un pueblo entero». Asimismo, reclamó «respeto pleno a nuestra soberanía y el fin de las amenazas militares».
«Queremos vivir en paz, queremos construir con nuestras propias manos la Cuba que merecemos, la Cuba que soñamos y para eso necesitamos nos dejen vivir. No permitan que su gobierno nos condene a seguir siendo un experimento fallido de castigo colectivo», expresó.
Sobre la reciente imputación contra el General de Ejército Raúl Castro Ruz, el diputado afirmó: «El rechazo es colectivo en todo el país […] Nuestro pueblo siente la amenaza al General de Ejército como una amenaza a todos. Por eso reafirma más sus principios en torno a defender la patria y sus símbolos, porque eso es Raúl. En su obra de vida se resumen muchas de las esencias de nuestra lucha».
«En sus manos, los representantes de su nación, está contribuir a que eso sea posible. En las nuestras está seguir luchando por nuestra patria y defender la soberanía con o sin su apoyo, aunque es infinitamente mejor, para ambos pueblos, contar con él», sentenció.
NINGÚN PAÍS, POR PODEROSO QUE SEA, TIENE DERECHO A ATACAR A OTRO
La diputada Elba Martínez Amador, presidenta en funciones de la Comisión de Asuntos Constitucionales y Jurídicos, denunció que el bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba –condenado reiteradamente por la Asamblea General de la ONU como una agresión ilegal– carece de total justificación ética y jurídica, y para nuestro pueblo «deviene en un indiscutible acto de genocidio que pretende provocar el estallido social para justificar la buscada y pretendida intervención humanitaria a través de una agresión militar».

Sobre la más reciente medida arbitraria contra Cuba, «la acusación del Departamento de Justicia de los Estados Unidos contra el General de Ejército y líder de la Revolución Cubana Raúl Castro Ruz», la calificó como «un acto despreciable e infame de provocación política» que carece de «jurisdicción y fundamento alguno». Recordó que el derribo de las dos aeronaves en 1996 fue un acto «amparado por la Carta de las Naciones Unidas» y las leyes cubanas, ante reiteradas violaciones del espacio aéreo. Finalmente, subrayó que «con la autoridad moral, la unidad interna y la resistencia que nos caracteriza» se defenderán los principios de la Revolución Cubana y el legado de Fidel Castro Ruz.
LA PAZ TAMBIÉN ES COSA DE MUJERES
«Las consecuencias de estas políticas no recaen sobre estructuras abstractas, recaen sobre personas concretas, sobre los seres humanos que habitamos esta nación». Así lo dijo la diputada Yamila González Ferrer, miembro de la Comisión de Atención a la Juventud, la Niñez y la Igualdad de los Derechos de la Mujer.
«Quienes trabajamos por los derechos de las mujeres, sabemos que las crisis nunca son neutrales. Las mujeres son siempre las primeras en absorber su impacto más severo», denunció.
La legisladora cubana se dirigió «a las mujeres de Estados Unidos» en su condición de «abuelas, madres, hijas y ciudadanas» para denunciar que las órdenes ejecutivas del presidente Donald Trump han impuesto «un cerco petrolero total», que busca generar «una catástrofe humanitaria».
Detalló cifras concretas del impacto sanitario: «96 387 pacientes en espera quirúrgica, de los cuales más de 11 000 son niñas y niños», así como afectaciones a neonatología, radioterapia y hemodiálisis.
Afirmó que el bloqueo reduce la expectativa de vida de los niños con cáncer del 85 % al 65 %.
Pidió a las congresistas estadounidenses «utilizar la autoridad moral, política y legislativa» para promover el diálogo y evitar una confrontación bélica: «Las mujeres no somos solamente quienes soportamos las consecuencias de las guerras y las crisis. Somos también constructoras de paz».
VOCES DE LEGISLADORES DEL MUNDO A FAVOR DE CUBA
«Las tenazas de la administración de Estados Unidos no liberan a los cubanos, sino que los condenan al castigo colectivo», denunciaron varios eurodiputados, de acuerdo con un video resumen publicado en la cita.
Parlamentarios europeos significaron que es una gran mentira referirse a la situación de Cuba como si fuera consecuencia de un Estado fallido, porque esta situación está provocada desde fuera, concretamente desde Estados Unidos.
Sentenciaron que Cuba ha dado un ejemplo a nivel mundial y es una referencia de inconformismo. «Cuba no está sola. Todos los pueblos del mundo están con Cuba».
A las denuncias se sumó la solidaridad concreta. Steve Witherden, miembro del Parlamento por Montgomeryshire y Glyndwr en el Reino Unido y presidente del Grupo Multipartidista sobre Cuba en el Parlamento británico, expresó estar «muy feliz por todo el trabajo que he podido realizar en apoyo a Cuba».
Witherden destacó en especial «la moción presentada por él condenando el bloqueo petrolero del presidente Trump a Cuba que reunió 119 firmas del Parlamento del Reino Unido, lo cual es una de las mayores muestras de apoyo de cualquier legislatura en el mundo».
Alice Portugal, presidenta del Grupo Parlamentario de Amistad Brasil-Cuba, señaló que: «Raúl Castro es símbolo de la liberación cubana de todo el yugo norteamericano». Manifestó su «completa indignación» ante el intento de procesar al líder cubano y «el intento militar de desbancar al Gobierno revolucionario de Cuba, que es un gran ejemplo de soberanía nacional».
(Tomado de Granma)
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