La Asamblea Nacional cumple 40 años

“Si tuviera el privilegio de vivir otra vez mi propia vida, muchas cosas las haría diferente de como las hice hasta hoy, pero puedo a la vez asegurarles, que toda mi vida lucharía con idéntica pasión por los mismos objetivos por los que he luchado hasta hoy”, expresó el Comandante en Jefe Fidel Castro en la sesión constitutiva de la Asamblea Nacional del Poder Popular el 2 de diciembre de 1976, como punto culminante de las primeras elecciones generales del Poder Popular.
Concluía así en el teatro Carlos Marx de La Habana, hace exactamente 40 años, un proceso que tuvo en Fidel y Raúl los máximos inspiradores, desde la etapa previa de experimentación en la provincia de Matanzas, dos años antes.
Constitución de la Primera Legislatura del órgano supremo del Poder Popular. Presiden Blas Roca, Raúl Roa y José Arañaburo.
Ahora, cuando el Comandante en Jefe es objeto de homenaje póstumo en nuestro país y el mundo, nadie mejor que él para describirnos y recordarnos el significado de aquel paso trascendental para la historia de Cuba.
Ante los 481 diputados, Fidel pronunció palabras de gran profundidad y alcance:
“Hoy se cumplen 20 años del desembarco del Granma. Con el decursar del tiempo el yate Granma nos parece a todos cada vez más pequeño y el trayecto de 1 500 millas recorrido, desde Tuxpan hasta Las Coloradas, infinitamente mayor. A nosotros nos parecía entonces un vehículo maravilloso para trasladar nuestros 82 combatientes y el mar tempestuoso un camino hermoso por donde se regresaba feliz a la patria a cumplir una promesa.
Fidel Castro en un colegio electoral en las primeras elecciones de delegados de circunscripción el 10 de octubre de 1976.
“Nadie es capaz de calcular la fuerza y la decisión que las ideas justas pueden generar en el espíritu del ser humano. Hechos similares se repitieron después en muchas formas. Un ejército victorioso fue reconstruido a partir de siete fusiles empuñados por los hambrientos y agotados restos de aquella expedición; con un puñado de hombres Raúl y Almeida abrieron el Segundo y Tercer Frente; 300 combatientes derrotaron una ofensiva de 10 000 soldados en la Sierra Maestra; Che y Camilo con 140 y 90 aguerridos veteranos invadieron Las Villas en épica marcha frente a la tenaz persecución de miles de soldados enemigos.”
Fidel Castro deposita su voto en un colegio electoral en las primeras elecciones de delegados de circunscripción.
“Solo unos pocos sobrevivieron al Moncada y al Granma, y en nuestras Fuerzas Armadas se cuentan ya con los dedos de la mano los que participaron en aquellos hechos, pero jóvenes obreros, campesinos y estudiantes llenaban el vacío que la muerte abría en nuestras filas. Todo un pueblo se enroló en la causa de la Revolución y nuestra fuerza se multiplicó desde entonces infinitamente. Fue la idea, la convicción de defender una causa justa lo que obró este milagro. Una hermosa tradición de heroísmo se fue creando en la juventud cubana que nutrió de fuerza, de confianza en sí mismos y espíritu de invencible decisión a los nuevos combatientes. Por eso Cuba ha podido resistir altiva, invicta y heroica las embestidas del imperialismo yanki.
“¿Quién puede negar que este proceso que hoy culmina constituye un avance capaz de enorgullecernos a todos, un ajuste de cuentas con la historia y con nuestras conciencias revolucionarias, el cumplimiento feliz de un deber sagrado que surgió en el Moncada mismo y prueba inequívoca de la fidelidad de nuestra Revolución a los principios?
Fidel Castro deposita su voto en un colegio electoral en las primeras elecciones de delegados de circunscripción.
“Ahora nos corresponde a todos adaptar nuestras mentes a los cambios que hemos hecho, trabajar con entusiasmo y confianza en las nuevas condiciones, cumplir estrictamente las normas y luchar incansablemente para que las nuevas instituciones funcionen de modo óptimo.
“Solo nos resta un acto formal: expresar que en este instante el Gobierno Revolucionario transfiere a la Asamblea Nacional, el poder que desempeñó hasta hoy. Con ello el Consejo de Ministros pone en manos de esta Asamblea las funciones constituyentes y legislativas que ejerció durante casi 18 años, que es el periodo de más radicales y profundas transformaciones políticas y sociales en la vida de nuestra patria. ¡Que la historia juzgue objetivamente esta época!
“Por mi parte soy, queridos compañeros, un incansable crítico de nuestra propia obra. Todo pudimos haberlo hecho mejor desde el Moncada hasta hoy. La luz que nos indica cuál pudo haber sido la mejor variante en cada caso es la experiencia, pero ella desgraciadamente no la poseen los jóvenes que se inician en el duro y difícil camino de la Revolución. Sirva esta, sin embargo, para aprender que no somos sabios y que ante cada decisión puede haber tal vez alguna superior.
“Ustedes, con cariño extraordinario, atribuyen a sus dirigentes grandes méritos. Yo sé que ningún hombre tiene méritos excepcionales y que cada día podemos recibir de los más humildes compañeros grandes lecciones.
El inicio de la sesión constitutiva estuvo dirigido por la Mesa de Edad bajo la presidencia de Juan Marinello Vidaurreta, diputado de más edad, y actuando como secretarias Lucía Perdigón Martín y Ramona Curbelo Hernández, las dos diputadas más jóvenes.
Tras ser elegidos después todos sus miembros con el 100% de los votos, el Consejo de Estado quedó integrado de la siguiente manera: diputados Fidel Castro Ruz, Presidente, y Raúl Castro Ruz, Primer Vicepresidente; los cinco vicepresidentes: Juan Almeida Bosque, Ramiro Valdés Menéndez, Guillermo García Frías, Blas Roca Calderío y Carlos Rafael Rodríguez Rodríguez, otros 23 miembros y, como Secretaria, Celia Sánchez Manduley.
La presidencia elegida estuvo conformada por Blas Roca Calderío, Raúl Roa García y José Arañaburo García, como Presidente, Vicepresidente y Secretario, respectivamente.
El primer acuerdo tomado por los diputados de la primera legislatura del órgano supremo del poder del Estado fue que en la sala en que se reuniera la Asamblea Nacional siempre figurara, junto a la enseña nacional y en lugar de honor, la bandera de Carlos Manuel de Céspedes.




