Flores de la Asamblea Nacional entre las ofrendas a Carilda Oliver
Por: Adrialis Rosario Zapata / Periódico Girón.
Con el corazón en la mano y el recuerdo de sus poemas en los labios, el pueblo matancero le brindó su último adiós a quien por su prosa y originalidad fuera llamada la novia de Matanzas: Carilda Oliver Labra.
En la ya mítica Calzada de Tirry 81 amigos, conocidos y hasta conocedores de sus versos se reunieron, y por primera vez sus salas quedaron pequeñas antes las muestras de dolor pero también de amor hacia una de sus hijas favoritas.
Tampoco las flores y ofrendas faltaron, tanto de los que por diversas cuestiones no pudieron acercarse este día como de los que le dijeron un hasta pronto con un sencillo girasol en sus manos.
De esta forma sus salas donde tantas tertulias se realizaron recogieron las ofrendas provenientes de la asamblea nacional, así como sus homólogas a los distintos niveles, el partido, la máxima dirección del país, el ministro de cultura, personalidades de las letras y la cultura cubana, los trabajadores de los distintos organismo y por supuesto el pueblo al que desordenó con sus versos.
Asistieron además los máximos dirigentes del gobierno y el partido en el territorio.
Y es que Carilda, como dijera su esposo, es de todos, de Matanzas, Cuba y el mundo, y a ellos le deja su más bello regalo: el amor que la movió toda su vida y que hoy la vuelve inmortal.




