El Vaquerito, de los que cayeron a solo unas horas del final de la guerra

Por: Rachell Cowan Canino

Si hacemos una encuesta entre los cubanos sobre si conocen a Roberto Rodríguez Fernández, seguramente pocos sabrán a quién nos referimos; pero si preguntamos por El Vaquerito o el Jefe del Pelotón Suicida del Che, enseguida saldrán las respuestas positivas.

Hace ya 58 años de la muerte del joven de 23 años. Faltaban pocas horas para el triunfo de la Revolución, pero el destino quiso que Roberto muriera sin conocer una Cuba libre. Fue una de las muertes más sentidas por sus compañeros del Ejército Rebelde.

De él, el Che dijo: “Con los nuevos zapatos y un gran sombrero de guajiro, parecía un vaquero mexicano”. Porque aquel joven llegó a la Sierra Maestra sin zapatos en abril de 1957, luego de haber sido de todo en la vida para sacar adelante a su familia pobre. Creía en una patria libre de la dictadura, creía en los que estaban detrás de aquella revolución. De inmediato se incorporó a la guerrilla, en la que asumió la labor de mensajero, pero tenía las condiciones para más.

Después, como soldado de la Columna 1 José Martí, se ofreció voluntariamente integrar la  Columna 8 Ciro Redondo comandada por Ernesto Guevara que junto a la Columna Antonio Maceo, encabezada Camilo Cienfuegos, recibieron la misión de cumplir la invasión a Occidente.

El Comandante Guevara no solo lo incorporó a su Columna, sino que, por su valentía y audacia lo designó al frente del Pelotón Suicida, unidad élite que lanzaba todas sus energías en las acciones más arriesgadas contra el enemigo, constituía un ejemplo de moral revolucionaria y estaba integraba por voluntarios muy bien escogidos.

En el libro Pasajes de la Guerra Revolucionaria, el Che lo valoró así:

“El Vaquerito demostraba que la realidad y la fantasía para él no tenían fronteras determinadas y los mismos hechos que su mente ágil inventaba, los realizaba en el campo de combate; su arrojo extremo se había convertido en tema de leyenda cuando llegó el final de toda aquella epopeya que él no pudo ver.”

El 30 de diciembre de 1958, dos días antes del triunfo de la Revolución, en la batalla de Santa Clara, cayó gravemente herido, de un balazo en la cabeza, a consecuencia del cual murió horas después. Solo tenía 23 años de edad, la misma edad de quien hoy le escribe recordándolo.

El Vaquerito murió demasiado pronto para lo que la vida podría depararle, pero dejó el legado de quien leemos su historia y admiramos la abnegación y el coraje.

IX Legislatura

Asamblea Nacional del Poder Popular

Dirección: Paseo del Prado # 422 e/ San José y Dragones
Teléfono: 7 869 4200